Todos los lunes abrimos la nevera y encontramos la misma escena: el arroz que sobró del domingo y ese pedazo de calabresa que nadie tuvo el valor de botar. Con una sartén y un huevo encima, esas sobras se convierten en un almuerzo de 15 minutos con sabor a comida de mamá, de esos que hacen que la semana empiece mejor.
- Tiempo
- 15 minutos
- Rinde
- 2 personas
- Dificultad
- Fácil
- Producto
- Calabresa Fina Ahumada Sabores
Ingredientes
- 1/2 paquete de Calabresa Fina Ahumada Sabores (unas 7 oz), en cubitos
- 2 tazas de arroz cocido del día anterior, frío
- 1 cucharada de Mantequilla con Sal Tirolez
- 1/2 cebolla picada
- 2 dientes de ajo picados
- 1 sobre de Sazón Toque de Ajo
- 1 cucharadita de Colorau (Condimento de Achiote) Kisabor
- 2 huevos
- 2 cucharadas de Requeijão Cremoso Tirolez
- Sazonador Cebolla, Ajo y Perejil Kisabor para terminar
- Pimienta Bode Roja Ibisco, picadita, para quien le guste
Lo ideal es usar arroz frío, que pasó la noche en la nevera. El arroz recién hecho todavía está húmedo y termina volviéndose papilla en la sartén.
Preparación
- 1Pon la calabresa en cubitos en una sartén grande, sin aceite, y deja que se dore hasta que las puntitas queden tostadas. Suelta grasa suficiente para sofreír todo lo demás, así que no necesitas agregar nada más.
- 2Agrega la mantequilla, la cebolla y el ajo y deja que se ablanden unos dos minutos, revolviendo de vez en cuando.
- 3Añade el Sazón y el colorau y revuelve medio minuto, solo el tiempo de soltar el aroma y darle ese color bonito.
- 4Ahora entra el arroz frío. Suelta bien los granos con la cuchara y después deja la sartén quieta unos tres minutos, para que se forme una costrita en el fondo.
- 5Abre dos espacios en el medio del arroz, rompe un huevo en cada uno y tapa la sartén. En unos tres minutos la clara queda firme y la yema sigue blandita.
- 6Apaga el fuego, reparte unas cucharadas de requeijão entre los huevos y termina con el sazonador de cebolla, ajo y perejil y un poquito de pimienta, si te gusta. Puedes servirlo en la misma sartén, directo a la mesa.
El secreto
Es la costrita del fondo de la sartén. Deja el arroz quietecito en el fuego y solo ráspalo a la hora de servir, porque esa es la parte que todos en la casa se van a pelear.

